martes, 10 de diciembre de 2013

Barroco

El trasfondo histórico de la época del Barroco

 La música barroca abarca aproximadamente desde el nacimiento de la ópera en torno a 1600 hasta la muerte de Johann Sebastian Bach, en 1750 (todo el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII).  Pertenece a los estilos de la música culta europea, antecedido por la música del Renacimiento y seguido por la música del Clasicismo. 
Es uno de los períodos más importantes de la Historia de la Música por el enorme espíritu de creación que hay en él. Surgen músicos de primerísima línea entre los que destacan: Johann Sebastian Bach, Georg Friedrich Händel, Antonio Vivaldi, Domenico Scarlatti, Georg Philipp Telemann, Jean Baptiste Lully, Arcangelo Corelli, Claudio Monteverdi, Jean Philippe Rameau y Henry Purcell. 
 La inmensa mayoría de los compositores de la época barroca trabajaban al servicio de mecenas pertenecientes a la alta Aristocracia o al alto clero: reyes, príncipes alemanes, cardenales, arzobispos o instituciones religiosas (como catedrales o conventos notables). Solían completar sus ingresos con la edición y venta de sus propias obras impresas. En todos los casos eran intérpretes que tocaban y dirigían sus propias obras, compuestas en general para las funciones indicadas por su patrón: liturgia, música de cámara, música ceremonial, etc. 
 El término barroco se tomó de la arquitectura, donde designaba algo «retorcido», una construcción «pesada, elaborada, envuelta» (el término original describía una perla deformada o joya falsa). En el siglo XVIII se usó en sentido peyorativo para describir las características del género musical del siglo anterior, que se consideraba «tosco, extraño, áspero y anticuado».

Los músicos o compositores más importantes de la época y sus obras más relevantes


Johann Sebastián Bach (1685 – 1750)
Compositor alemán. Considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos. Nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach, pequeña ciudad de la región de Turingia. La obra de J.S. Bach es inmensa y abarca gran cantidad de géneros. Algunas de sus obras importantes son:
  • Seis Conciertos de Brandenburgo 
  • Pasión Según San Mateo 





Georg Friedrich Haendel (1685-1759) 
Compositor alemán que más tarde se naturalizo ingles. Haendel representa no sólo una de las cimas de la época barroca, sino también de la música de todos los tiempos. Músico prolífico como pocos, su producción abarca todos los géneros de su época, con especial predilección por la ópera y el oratorio, a los que, con su aportación, contribuyó a llevar a una etapa de gran esplendor. Considerado una de las cumbres del Barroco y uno de los más influyentes compositores de la música occidental y universal. Sus obras más relevantes son:
  • El Mesías




Arcangelo Corelli (1653-1713)
Compositor italiano. Se dedicó a la dirección musical y a la composición, creando una obra escasa pero de gran valor e influencia en la historia de la música. Su obra es, en cierto modo, insólita para la época, pues dedicó sus esfuerzos exclusivamente a la música instrumental, con preferencia al violín, obviando la música dramática. Corelli fue el primer compositor que alcanzó la fama musical sin dedicarse a la música cantada. Sus obras más relevantes son:
  • Doce concerti grossi






Antonio Vivaldi (1678-1741) 
Compositor y violinista de origen italiano. Conocido en especial gracias a sus obras instrumentales, entre las que se destacan los conciertos con violines solistas y orquesta. También escribió música de cámara y operas. Su catalogo cuenta con unas 770 obras, entre las que se encuentran 46 operas y 477 conciertos de los que se conservan 443. Entre las obras más relevantes de Antonio Vivaldi se encuentra:
  • Las Cuatro Estaciones (La primavera, El verano, El otoño y El invierno).


Pintores o escritores más importantes

Escritores

Luis de Góndora

Su estilo se caracterizaba por privilegiar la forma antes que el contenido.  Utilizaba Cultismos y léxico colorista y sonoro.  Uso del hipérbaton.

Francisco Quevedo

Se caracteriza por prestar más atención a los aspectos de contenido que a los formales. Poesía moral, en la que muestra su preocupación por la vida, la muerte o el paso del tiempo. 

Pintores


José de Ribera (1591-1652)

Valenciano, establecido en Nápoles. Pinta escenas de martirio y penitentes con un estilo tenebrista muy dramático, de gran realismo, con dominio del dibujo y extraordinario colorido (El martirio de San Felipe). Posteriormente su estilo se hace iluminista (Inmaculada). 

Diego Velázquez (1599-1660)
Tras una primera etapa tenebrista en Sevilla donde realiza bodegones de gran realismo (Vieja friendo huevos, El aguador), se traslada a Madrid donde es nombrado pintor de cámara de Felipe IV. Hace dos viajes a Italia. Pinta retratos ( Felipe IV, Conde-Duque de Olivares, Príncipe Baltasar Carlos), a caballo o de caza, sin olvidar los bufones ( Niño de Vallecas), cuadros mitológicos ( Los borrachos, La fragua de Vulcano, La Venus del Espejo, Las Hilanderas),cuadros históricos ( La rendición de Breda o Las lanzas), paisajes. Su obra maestra es Las Meninas, retrato colectivo de la familia real. En todos ellos destaca su dominio magistral de la perspectiva aérea, la luz, el dibujo y el colorido brillante aplicado con una pincelada suelta.

Francisco de Zurbarán (1598-1664)
Extremeño que trabaja en Sevilla. Con un estilo tenebrista pinta temas religiosos de composición simple y estática, con dibujo firme, estudio del volumen y rico colorido (San Hugo en el refectorio). Pinta también bodegones ascéticos, casi místicos y retratos a lo divino (Santa Casilda, Santa Margarita), de santas representadas como damas de la época. 

Bartolomé E. Murillo (1617-1682)
Sevillano. Tras una primera fase juvenil tenebrista, su estilo se ilumina. Tiene gran éxito como pintor de temas religiosos llenos de gracia, delicados y dulces, de rico colorido y factura suelta y vaporosa. Entre sus obras destacan sus Inmaculadas,Los Niños de la Concha, Niños comiendo fruta.


Eventos históricos y culturales de la época

  • La muerte de Johann Sebastian Bach en el año 1750
  • El surgimiento de los géneros musicales vocales e instrumentales:
    • La opera
    • El oratorio
    • Cantata
    • Motete
    • El concierto Grosso
    • Tocatas
    • Fugas
    • La sonata
    • Preludios
    • La suite

Características generales de la música; armonía, textura, melodía, rítmo, etc. 



  • A diferencia del Renacimiento, la música no trata de servir sin más a la palabra, sino de sobrepasarla, de cantarla “afectivamente”. 
  • Se impone el sistema armónico, es decir, la tendencia vertical, no horizontal, como en el Renacimiento, por lo que las voces tienen una importancia diferente; hay una principal y las demás sirven de acompañamiento armónico, esto se llama monodia acompañada. 
  • El desarrollo de la armonía tonal, en la que el movimiento melódico de las voces queda supeditado a la progresión de acordes funcionales, construidos desde el bajo continuo. El ritmo armónico es rápido (cambio frecuente de acorde). 
  • Se emplea la disonancia tanto en las partes fuertes como débiles del compás. 
  • La presencia obligatoria del bajo continuo: junto a la línea melódica más grave (el bajo) se escriben unas cifras que resumen la armonía de las voces superiores. El bajo continuo era interpretado habitualmente por uno o varios instrumentos melódicos graves (violoncello, viola de gamba, fagot...) más un instrumento armónico que improvisaba los acordes (clave, órgano positivo, laúd, arpa,...). 
  • El ritmo del propio bajo establece un compás claro y sencillo, muy uniforme, incluso mecánico. 
  • Se busca un ritmo muy marcado, que se llama ritmo mecánico, por sus pulsaciones fuertes y normalmente repetidas. Por ello el movimiento se convierte, como en pintura,en uno de los elementos vitales de la música barroca. 
  • El desarrollo de un lenguaje instrumental propio diferenciado del vocal, con adaptación de la escritura musical a cada tipo de instrumento (escritura idiomática). En los teatros de ópera aparece la orquesta, con predominio de instrumentos de cuerda frotada, base de la actual orquesta sinfónica. 
  • La aparición de nuevas formas vocales e instrumentales: la ópera, el oratorio y la cantata entre las primeras, y el concierto, la sonata y la suite entre las segundas. 
  • El gusto por los fuertes contrastes sonoros (entre coros, entre familias instrumentales o entre solista y orquesta), materializado en la policoralidad y el «estilo concertante», por oposición a la uniformidad de texturas y timbres habitual en el Renacimiento. 
  • El amplio espacio dejado a la improvisación, tanto en obras libres como en la ya escritas, en forma de ornamentación. 
  • Ya no son intercambiables los diversos tipos de música, es decir, la música instrumental no se puede cantar, y viceversa; comienzan a diferenciarse claramente estos dos estilos.



Tipos de composiciones y formas de la música coral e instrumental de la época

Musica Vocal

La ópera 

Las corrientes humanistas, en particular la Camerata Florentina, buscaban ya a finales del XVI una puesta al día del antiguo teatro griego, basándose sin embargo en formas musicales recientes, como el drama litúrgico, el drama pastoral, las comedias madrigalescas con figuras de la commedia dell'arte y los intermezzi teatrales. Los sucesivos experimentos en los que la música vocal se combinaba con danzas y escenas teatrales habladas forjaron finalmente un espectáculo musicalmente continuado, en que estas escenas habladas eran sustituidas por recitativos: había nacido la ópera. Entre las primeras conservadas se cuentan la Dafne de Jacopo Peri, cuyo tema fue significativamente tomado de Las metamorfosis de Ovidio, y Eurídice, también de Jacopo Peri; pero fue Monteverdi con su Orfeo (1607) quien consolidó la forma.
La Ópera barroca es una forma musical profana, de carácter narrativo, con representación escénica. Precisa de escenario, orquesta, coro y solistas. Consta además de Obertura (que es la parte instrumental que la precede).
La evolución posterior y su fusión con otras formas músico-teatrales acabaron convirtiendo a la ópera barroca en una representación teatral íntegramente musicada en la que se suceden números de cuatro tipos:

  • Recitativos, en los que los cantantes hacen avanzar los diálogos de la obra dramática en un canto silábico apenas acompañado por el bajo continuo. 
  • Arias, verdadero núcleo musical de la ópera. Son números solísticos líricos y muy elaborados, a menudo virtuosos, al servicio del lucimiento del cantante y del puro deleite musical (aun a costa del decurso teatral, aquí suspendido). Hacia el final del periodo se impuso la forma A-B-A, llamada aria da capo. 
  • Números instrumentales ejecutados por la orquesta desde el foso, como la sinfonía inicial y, sobre todo, las danzas bailadas en escena. 
  • Coros, generalmente a cuatro voces, a imitación de los coros del teatro griego.
La ópera se impuso como el gran espectáculo de la época en toda Europa: además de en toda Italia, se representaron regularmente en lugares como Viena, Londres, Hamburgo, Dresde, Hannover, Múnich y París. Con la notable excepción de Francia, el italiano siguió siendo el idioma de los libretos, y la temática casi siempre mitológica: era la llamada opera seria, arena del triunfo de los compositores con pretensiones de éxito del Barroco.
Paralelamente aparecieron géneros músico-teatrales más populares, en lengua vernácula, con personajes contemporáneos (a menudo de clase baja), tramas a veces humorísticas y pasajes hablados en lugar de recitativos. Estos espectáculos se introducían bien a modo de intermedio entre los actos de la ópera seria o bien como obras independientes; recibieron diversos nombres en cada país: singspiel (Alemania), zarzuela (España), opera buffa e intermezzi (Italia), opéra-comique (Francia), etc.

El oratorio 
Musicalmente casi idéntico a la ópera (aunque con más énfasis en los coros), solía tener una temática religiosa y no era escenificado (esto es, era ejecutado al modo de las actuales "versiones de concierto"). A diferencia de la ópera, casi siempre en italiano, los oratorios solían escribirse en lengua vernácula. El más famoso ejemplo es El Mesías, de Händel.
Un caso particular de oratorio, representado en las iglesias protestantes de la época, era la Pasión, obra de larga duración que relataba, en recitativo, el texto evangélico de la Pasión de Jesucristo, con arias y corales insertados. La Pasión según san Mateo de Bach es su más ilustre ejemplo.

La cantata 
La asunción de la monodia, el recitativo y el estilo concertante por la música de iglesia dio lugar a una nueva forma musical, la cantata, obra de uso litúrgico que intercalaba sinfonías instrumentales, recitativos, arias y coros. La composición y ejecución de nuevas cantatas religiosas en lengua vernácula era parte de las obligaciones cotidianas de los músicos de los países luteranos, caso de Bach en Leipzig: allí compuso más de doscientas.
Se escribieron también cantatas profanas, especie de mini óperas de cámara habitualmente formadas por la secuencia Recitativo-Aria-Recitativo-Aria. Con frecuencia tienen un carácter vanguardista por estar dirigidas a una audiencia selecta y culta. Aunque Alessandro Scarlatti fue el más prolífico autor del género, son sin embargo más conocidas la Cantata del café de Bach o las compuestas por Händel, en italiano, durante su estancia en Roma.

El motete 
El motete es una forma musical ya marginal en el Barroco. La denominación se reserva para ciertas composiciones religiosas corales escritas a varias voces iguales, frecuentemente en un estilo obsoleto. En el siglo XVII mantuvo cierta vigencia en Alemania e Italia, y en el XVIII aún se usaba a veces la palabra para designar algunas cantatas de estilo concertante.

Musica Instrumental

Preludios, tocatas, fantasías y fugas

Los preludios, fantasías o tocatas son piezas para un instrumento solista (generalmente de teclado) de carácter improvisatorio; como tales, suelen ser rapsódicas, cargadas de ornamentación, de forma y compás poco definidos y de textura variable. Esas piezas improvisatorias solían ir seguidas de una fuga (a 2, 3, 4 o 5 voces): forma derivada del antiguo ricercare, en ella una breve melodía llamada sujeto es presentada inicialmente en cada una de las voces y desarrollada después en contrapunto imitativo.

La sonata 
Al igual que la palabra cantata designa una composición para canto solista y bajo continuo, la palabra sonata designa en el Barroco una composición para ser "sonada", esto es, para uno o dos instrumentos (sonata a solo o sonata en trío, respectivamente) más el habitual bajo continuo. La combinación más habitual incluía violín, flauta travesera u oboe para la o las voces superiores, más violoncello y un instrumento de acordes (órgano, clave, arpa, laúd...) para el continuo: su textura muestra la polarización de voces típica del Barroco. Derivada de la canzona del Barroco temprano, la sonata solía dividirse en tres o cuatro movimientos de carácter y tempo contrastantes: típica es la secuencia Largo-Allegro-Adagio-Allegro.

La sonatas destinadas a la iglesia (sonate da chiesa) solían consistir en movimientos de forma libre, que incluían algún fugado entre los rápidos. Las destinadas a las salas civiles (sonate da camera) incluían movimientos de danza bipartitos, al modo de la Suite. Entre los más célebres autores de sonatas están Corelli, Vivaldi y Bach. A mediados del siglo XVIII la palabra sonata designó también obras para tecla, tales como las más de quinientas sonatas para clave de Domenico Scarlatti.

El concierto 
Fue sólo a finales del XVII cuando se consolidó el concepto de orquesta, como conjunto en el que varios instrumentos de cuerda interpretan al unísono una misma línea melódica, de suerte que una música escrita a tres o cuatro voces (esto es, en partitura de tres o cuatro pentagramas) podía ser interpretada por un conjunto de hasta quince o veinte músicos. Nació así la posibilidad de alternar pasajes para la masa orquestal completa (tutti o concerto grosso) con otros para los solistas del conjunto (concertino, habitualmente formado por dos violines y un violoncello). A las obras así escritas se les llamó concerti grossi.
Tras su primera aparición en la escuela de Bolonia, los concerti grossi fueron difundidos por toda Europa gracias a las publicaciones de Arcangelo Corelli; consistentes inicialmente en meras sonatas en trío en las que cada pasaje era repetido por el tutti tras ser tocado por el concertino, las partes solistas ganaron en sofisticación y dificultad técnica hasta diferenciarse temática y musicalmente de las partes orquestales: nació así el concierto solista virtuoso en tres movimientos (típicamente Allegro-Adagio-Presto), fijado por Vivaldi y que traspasó épocas musicales al punto de estar aún vigente como forma musical. Importantes centros del género instrumental concertante fueron Módena, Bolonia y Venecia.

La suite
Una suite es una sucesión de movimientos o piezas de danza que se interpretan seguidas (en francés, suite). Su secuencia mínima clásica incluía:
  • Allemande: danza alemana de compás cuaternario y tempo moderado. 
  • Courante: movimiento que generalmente es un poco más rápido que el anterior, de compás ternario y frecuentes hemiolias. 
  • Zarabanda: danza lenta de compás ternario que acentúa característicamente su segundo pulso, de origen español. 
  • Giga: danza rápida en diversos compases de subdivisión ternaria, de origen irlandés.
A las que se podía añadir una obertura inicial más otras danzas tras la giga, elegidas libremente, como por ejemplo:
  • Minué: de compás ternario parecido al del vals. La suite suele contener dos minués emparejados.
  • Rondó: pequeña pieza basada en la repetición de un tema (A), con intrusiones (B, C, D, etc.).
De carácter aristocrático, vigoroso rítmicamente y muy sofisticado en lo melódico, la suite se derivó de los ballets de cour de la corte francesa de Versalles y acabó infiltrándose en toda la música instrumental francesa, alemana e incluso italiana, tanto para instrumentos solistas (clave, laúd) como para grupos de cámara o conjunto orquestal. Su transformación en música camerística estilizó sus piezas a costa de su original carácter danzable.

Ejemplos:

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